Juego del impostor
Roles y votos secretos en cada pantalla.
Una sala es una mesa compartida: una persona la crea y las demás entran desde su propio móvil, sin descargar nada ni crear una cuenta.
Escribe tu nombre o un alias y pulsa «Crear sala». Pasas a ser el anfitrión: eliges el juego y das la salida.
En tu pantalla aparecen un código de 4 letras, un QR y un enlace. Quien está a tu lado escanea el QR; a quien está lejos le mandas el enlace por WhatsApp.
Con todos dentro, el anfitrión elige el juego, el nivel y cuántos turnos dura la partida: 10, 15, 20 o sin fin.
Tu móvil enseña lo que te toca a ti: tu rol, tu tarjeta o tu voto. Al terminar, el anfitrión lanza otra partida o vuelve a la sala para cambiar de juego.
Todos los juegos de la web se pueden jugar en sala. En estos, además, tener tu propia pantalla cambia la partida, porque hay algo que solo puedes ver tú.
Roles y votos secretos en cada pantalla.
Tu tarjeta sale en el móvil de todos menos en el tuyo: no hace falta ponérselo en la frente.
Cada uno ve sus cartas en su móvil y nadie puede hacer trampa: el móvil comprueba los faroles.
Quien narra marca su mentira en secreto y cada uno vota desde su móvil.
Cuenta atrás en todos los móviles y votos secretos.
Cada uno vota A o B en secreto desde su móvil.
La tarjeta solo la ve quien describe y el equipo rival, que vigila las prohibidas.
La tarjeta solo la ve quien representa; su equipo adivina y el rival lo comprueba.
Cada uno responde «Yo sí» o «Yo no» en su móvil y se revela quién lo ha hecho.
La bomba salta de móvil en móvil: ¡que no te explote en la mano!
Con un solo móvil, el teléfono va pasando de mano en mano y todos leéis la misma pantalla. Para los juegos de preguntas y de cartas suele ser lo más rápido: abrís la página del juego, escribís los nombres y empezáis.
La sala compensa cuando el juego necesita secretos. En el Juego del impostor nadie debería ver la palabra de otro, en Quién es más probable se vota sin que se sepa quién ha señalado a quién y en la Pirámide cada uno guarda sus cartas. También ayuda en grupos grandes, donde esperar a que el móvil dé la vuelta a la mesa corta el ritmo.
No hace falta estar en la misma habitación. Si cada uno está en su casa, abrid una videollamada, mandad el enlace de la sala al grupo y jugad igual: el móvil enseña a cada uno lo suyo y la llamada pone las caras. En juegos por videollamada tenéis los que mejor funcionan así.
Para que todos veáis la misma partida, el servidor recibe el nombre que escribes y lo que haces en el juego, como tus votos. Lo guarda solo en memoria y lo borra cuando la sala lleva 30 minutos vacía o 6 horas sin actividad. No hay cuentas ni base de datos, y puedes entrar con un alias. El detalle está en la política de privacidad.
Lo que más se pregunta antes de jugar cada uno con su móvil.
Ninguna. La sala funciona en el navegador del móvil, como cualquier web: abres el enlace o escaneas el QR, escribes tu nombre y entras. Tampoco hay que crear una cuenta.
Hasta 12. El mínimo depende del juego: casi todos se juegan desde 2 personas y el Juego del impostor necesita al menos 3.
Basta con que todos tengáis el enlace de la sala. Para veros y oíros, juntadlo con una videollamada: la partida va en el móvil y la conversación, en la llamada.
Si se recarga la página o se pierde la cobertura un momento, el móvil vuelve a entrar solo y conserva su sitio. Si quien se desconecta es el anfitrión y no vuelve en 45 segundos, el control pasa a otra persona de la mesa para que la partida no se quede parada.
Puedes entrar en la sala, y te incorporas en la siguiente partida, cuando el anfitrión vuelva a la sala de espera.
Es la forma de entrar sin QR ni enlace: quien ya está dentro te lo dice y lo escribes en «¿Te han pasado un código?», en esta misma página.
Nadie está obligado. Cada sorbo se puede cambiar por agua, un refresco o un reto, y la sala no lleva la cuenta de lo que bebe cada uno.
Crea una sala, comparte el QR o el enlace y jugad la misma partida desde vuestros móviles. Los roles y los votos secretos se quedan en cada pantalla.
Juego elegido: Mímica