¿Qué es el dado para beber?
El dado para beber es un juego con un solo dado en el que cada cara decide quién da el sorbo: tú, la persona de tu derecha, la de tu izquierda, quien lleva la corona, alguien que eliges o toda la mesa. No hay preguntas que leer ni normas que memorizar, así que es perfecto para arrancar la previa o para tenerlo de fondo mientras la conversación va sola.
La única pieza especial es la corona. La lleva un jugador, que es quien bebe cuando sale el 3, y en ese momento pasa a quien ha tirado. Por eso nadie la lleva mucho tiempo y cada 3 tiene su pequeño suspense: ¿a quién le cae y quién se la queda?
Se juega de 2 a 12 personas con un solo móvil que va pasando de mano en mano. Y no es un juego de chupitos: aquí cada «bebe» es un sorbo o agua, y nunca hace falta más.
Cómo jugar con un dado de verdad
Basta un dado normal de seis caras, la tabla de esta página y cualquier objeto que haga de corona: una gorra, una chapa, un posavasos. La corona empieza en quien vaya a tirar primero y el dado va pasando a la persona de la derecha, igual que el turno en el móvil.
Las reglas son las mismas que en el móvil: el 1 es para quien tira, el 2 para su derecha, el 3 para quien lleva la corona (que después se la da a quien ha tirado), el 4 para su izquierda, con el 5 se elige y con el 6 bebe toda la mesa. Con un dado físico, lo único que hay que vigilar es quién está a cada lado, porque nadie os lo dice en pantalla.
Si tenéis dos dados en casa, quizá os apetezca más el Triman, el clásico de dados para beber con sumas, dobles y un cargo que nadie quiere. Y si lo que buscáis son retos en lugar de sorbos, el Dado de retos tiene un tipo de reto en cada cara.
Trucos para que la partida tenga ritmo
La gracia está en el ritmo: tirad rápido, cumplid la cara y pasad el móvil sin pausas largas. Es un juego de azar puro, así que no hay estrategia que pensar; lo divertido es la reacción de la mesa cuando sale un 3 o un 6.
Con la cara 5, repartid con cabeza: elegir siempre a la misma persona deja de tener gracia enseguida. Y si a alguien le caen varias caras seguidas, la mesa puede cambiarle la siguiente por un reto o por agua sin más.
Para que la noche acabe bien, que haya agua en la mesa desde el principio y los sorbos sean pequeños. Quien juega con refresco juega exactamente igual que los demás.
Variantes: normas de la casa, sin alcohol y a distancia
Normas de la casa: que quien lleve la corona pueda proponer un brindis por vuelta, que con el 6 la mesa choque los vasos en lugar de beber o que con el 5 haya que elegir a alguien que aún no haya bebido en esa vuelta.
Sin alcohol: cambiad cada sorbo por un punto y que quien acumule más cuente una anécdota al final, o usad los retos del Dado de retos en lugar de sorbos.
Cada uno con su móvil o por videollamada: cread una sala y todos veréis el dado, el resultado y la corona en vuestra pantalla. A distancia no hay mesa, pero da igual: «derecha» es el siguiente de la lista, «izquierda» el anterior y la pantalla dice siempre el nombre.
Cuándo jugar al dado para beber
Es el juego para los primeros minutos de la previa, cuando todavía falta gente por llegar o nadie quiere pensar mucho: se explica en una frase y quien llega tarde se suma en la siguiente partida. También funciona bien de fondo, entre conversación y conversación.
Si después queréis algo con más chicha, pasad al Triman para seguir con dados, a la Ruleta de retos si os apetecen retos y sorpresas, o al Dado de retos para que cada tirada traiga algo que hacer.