Kings Cup
La baraja entera con una regla por carta, de la cascada a la copa del rey. El juego de mesa para beber más conocido del mundo, sin tener que buscar una baraja.
Si no tenéis juegos en casa o no queréis montar nada, estos hacen de baraja o de dados desde el móvil. Todos gratis y desde dos personas.
La baraja entera con una regla por carta, de la cascada a la copa del rey. El juego de mesa para beber más conocido del mundo, sin tener que buscar una baraja.
Trece cartas con trece normas, más corto que el Kings Cup. Va bien para empezar la noche o para cuando la mitad de la mesa no conoce las reglas.
Una pirámide de cartas con faroles. Es lo más parecido a un juego de mesa de verdad que hay en la web: tiene estrategia y alguien siempre intenta colar una mentira.
Dos dados y unas pocas reglas: el 3 es del Triman y el 7 lo bebe el siguiente. Se aprende en una tirada.
Un dado con caras para beber (tú, la persona de tu izquierda, toda la mesa). Sirve como dado de cualquier juego de mesa que queráis adaptar.
Ni tablero ni cartas: contad por turnos hasta 21 sumando reglas nuevas. Para cuando ya se ha recogido la mesa.
Sirve para casi cualquier juego que tengáis en casa. Lo importante es que las normas sean pocas y que el sorbo sea pequeño.
Funcionan mejor los de partidas de 20 o 30 minutos, como el Jenga o el Uno. Un Monopoly entero da para toda la noche, y no en el buen sentido.
Una para cuando pierdes algo (te comen, se cae la torre), otra para cuando ganas algo (repartes) y una especial del juego. Con más, nadie se acuerda.
Cada norma es un sorbo, nunca un vaso entero. Y cualquiera puede cambiarlo por agua o por un reto sin dar explicaciones.
En un papel o en el móvil, en el centro de la mesa. Evita discusiones a la tercera ronda.
Si una norma no se cumple o hay empate, que decida el dado para beber. Así nadie hace de árbitro.
Antes de montar la torre, escribid en algunas piezas una norma o un reto con rotulador (o con pegatinas, si no queréis estropear el juego), del tipo «un sorbo para la izquierda» o «inventa una norma». Quien saca una pieza escrita, la cumple.
Y la norma de siempre: quien tira la torre da un sorbo (o agua) y monta la siguiente. Es el más fácil de todos y el que mejor funciona con gente que no se conoce, porque mientras alguien saca una pieza los demás no paran de hablar.
Las cartas especiales ya traen el juego hecho. Quien tiene que robar por un +2 o un +4 da un sorbo (o agua); quien se olvida de decir «¡Uno!» antes de que lo pillen, otro. Con cada cambio de sentido, brindis general.
Para que no se alargue, jugad a una sola mano y que quien gane reparta un sorbo. Con el Uno conviene no acumular: si te encadenan tres +2, sigue siendo un solo sorbo.
Cuando te comen una ficha, un sorbo (o agua). Cuando comes tú, eliges quién lo da. Si sacas tres seises seguidos y la ficha vuelve a casa: un sorbo y una norma de la mesa hasta tu próximo turno.
El parchís es largo, así que mejor por parejas y con dos fichas por color en lugar de cuatro. Quien mete la última ficha en casa elige el siguiente juego.
La Oca tiene las normas ya escritas en el tablero: en la posada (pierdes un turno) das un sorbo; en el pozo o la cárcel, uno cada turno que pases dentro, como mucho dos; si caes en la calavera y vuelves a la salida, un sorbo, y la mesa te pone un reto. «De oca a oca» se celebra con un brindis.
Es de los que mejor funcionan con mucha gente, porque solo hay que tirar el dado y mover. Si el tablero se os ha perdido, cualquier dado del móvil vale para jugar al resto de esta página.
Quien falla una pregunta da un sorbo (o agua); quien gana un quesito reparte uno. Las preguntas de la caja suelen ser difíciles, así que funciona mejor por equipos y con un tiempo máximo para contestar.
Si no tenéis Trivial, vale cualquier juego de preguntas. Las preguntas para amigos funcionan igual: quien no sepa la respuesta sobre el otro, un sorbo (o agua).
Quien pasa porque no tiene ficha, un sorbo (o agua). Quien cierra la partida reparte tantos sorbos como jugadores, uno por persona. Si alguien hace capicúa, brindis por él o por ella.
Es el más tranquilo de la lista: va bien para la sobremesa, cuando ya no apetece nada movido.
Se puede (pagar alquiler en el hotel de alguien es un sorbo, la cárcel otro), pero una partida normal dura horas, y una norma que se repite tantas veces acaba siendo demasiado. Si os apetece, jugad con tiempo: cuando suene la alarma a los 45 minutos, gana quien tenga más dinero y la partida se acaba ahí.
Casi cualquiera que tengáis en casa, con dos o tres normas sencillas. En esta página tenéis las reglas del Jenga y del Uno, entre otros. Sin tablero, el Kings Cup y las Cartas para beber se juegan desde el móvil.
Para grupos grandes: la Oca y el Kings Cup, porque las normas ya vienen hechas. Para gente que no se conoce, el Jenga con normas escritas en las piezas. Para pocos y sin prisa, el Dominó.
Con tres normas: una para cuando pierdes algo, otra para cuando ganas y una especial del juego. Cada norma es un sorbo pequeño y cualquiera puede cambiarlo por agua.
Ninguno. Los que se venden suelen ser barajas con retos impresos, y lo mismo lo podéis hacer con los juegos de casa o con los de esta web, que son gratis y funcionan en el móvil.
Todos. Cada sorbo se puede cambiar por agua o por un reto. Y con algunos, como el Jenga con normas, casi ni se nota la diferencia.