Tipos de preguntas para hacer
No es lo mismo preguntar en una previa que en una primera cita. Las preguntas incómodas sirven para reírse en grupo; las preguntas picantes, para amigos de confianza o para tu pareja, siempre entre mayores de 18; y las preguntas profundas, para las conversaciones que se alargan hasta tarde.
Luego están las que dependen de con quién habláis: preguntas para amigos que ponen a prueba cuánto os conocéis, preguntas para hacerle a un chico en una cita o por chat y preguntas para parejas que llevan tiempo juntas o acaban de empezar. Y si es alguien a quien acabas de conocer, el juego de arriba va de lo básico a lo personal sin saltos bruscos.
Preguntas personales: cuáles hacer y cuáles no
Las preguntas personales son las que piden algo de uno mismo: un recuerdo, una opinión, una manía o una decisión. Son las que de verdad acercan a la gente, y también las que más fácilmente incomodan si llegan antes de tiempo.
Una regla sencilla: pregunta por experiencias y gustos («¿qué viaje te cambió?», «¿qué te hace perder la noción del tiempo?») antes que por dinero, salud, familia o exparejas. Y pregunta solo lo que tú también estarías dispuesto a contestar. Si la otra persona no quiere responder, se cambia de pregunta sin más.
Preguntas para hacerse en grupo y para jugar
Las preguntas para hacerse entre varios funcionan mejor dentro de un juego que sueltas: hay turnos, todo el mundo contesta y la pregunta no la elige nadie, así que no parece que vaya con segundas. Por eso un Yo nunca o un Verdad o reto sacan más confesiones que cualquier lista leída en voz alta.
Para grupos de tres o más, los juegos de votar son los más cómodos: en Quién es más probable y en Qué prefieres nadie tiene que contar nada delante de todos, solo elegir y defender su voto. Y si sois dos, el juego de esta página y Verdad o reto funcionan igual de bien.
Qué preguntar cuando no se te ocurre nada
Una buena pregunta es abierta (no se responde con un sí o un no), concreta (pide un momento, una persona o una decisión) y no juzga. «¿Cuál ha sido el mejor día de tu año?» da más juego que «¿qué tal el año?», y «¿qué harías con un mes libre?» más que «¿te gusta viajar?».
Si te quedas en blanco, tira de lo que acaba de decir la otra persona: «¿y cómo acabó?», «¿lo volverías a hacer?». Las preguntas de seguimiento son las que convierten una respuesta en una conversación. Y si aun así no sale nada, dejad que el juego de arriba saque la siguiente.
Preguntas con alcohol o sin él
En los juegos de la web, quien no quiere contestar pasa con un sorbo (o agua). Es una salida elegante, no una obligación: el sorbo puede ser de agua, de refresco o de nada, y las preguntas funcionan exactamente igual.
Si bebéis, que sea poco y despacio, con agua en la mesa desde el principio. Las mejores respuestas salen cuando todo el mundo está cómodo y se acuerda al día siguiente de lo que ha contado.