Qué prefieres
El juego de sobremesa más fácil de explicar: sale un dilema, todos votan a la vez y quien queda en minoría da un sorbo (o agua). Con cuñados, primos y suegros en la mesa, los debates están asegurados.
Todos funcionan en un solo móvil que se pasa de mano en mano, gratis y sin registro. Elegid según la mesa: con familia, mejor los de votar y los de equipos; con amigos de confianza, los de confesiones.
El juego de sobremesa más fácil de explicar: sale un dilema, todos votan a la vez y quien queda en minoría da un sorbo (o agua). Con cuñados, primos y suegros en la mesa, los debates están asegurados.
Sale una pregunta y, a la de tres, todos señalan a quien mejor encaja. En una mesa donde todos se conocen desde hace años, las votaciones dicen más que cualquier brindis.
Para el rato de recoger la mesa: sale una categoría (hay una de «Cosas de Navidad»), dices algo que encaje y pasas el móvil antes de que explote. Rondas cortas en las que juega todo el mundo.
Dos equipos (anfitriones contra invitados, o parejas contra solteros) y un minuto para describir palabras sin decir las prohibidas. Funciona igual con la familia que con amigos, y se puede jugar a puntos.
Todos reciben la misma palabra menos uno, que tiene que disimular. Perfecto para la cena de empresa: no hace falta conocerse ni contar nada personal, y las acusaciones dan para todo enero.
Para cuando en la mesa hay alguien nuevo, como la pareja de un primo o un compañero recién llegado: preguntas por categorías para romper el hielo sin incomodar a nadie.
Cuando la cena es solo de amigos de confianza y el navideño se queda corto: confesiones sobre citas, ligues y ex, solo para mayores de 18 y sin nada explícito.
No hace falta preparar nada, pero un poco de orden hace que juegue todo el mundo y que nadie se sienta obligado a nada.
Lo mejor es la sobremesa, con los platos recogidos y el turrón en el centro. Antes de cenar, como mucho, un juego corto de votar mientras llega todo el mundo.
Abrid el juego en el navegador, añadid los nombres y dejad el móvil en el centro. Si sois muchos o alguien está lejos, cread una sala y que cada uno juegue desde el suyo.
Cada uno decide: un sorbo de lo que tenga, agua o refresco. Poned jarras de agua y bebidas sin alcohol a la vista; nadie está obligado a beber.
Turrón, Lotería y villancicos para que se apunte toda la mesa. Pasad a fiesta cuando el grupo se suelte y dejad el picante para cuando solo queden amigos de confianza.
Alternad uno de confesiones, uno de votar y uno por equipos. Así la noche no se hace larga y nadie se queda mirando.
Cualquiera puede pasar una frase o una pregunta sin dar explicaciones. En Navidad se juntan familia, compañeros y parejas nuevas: mejor que nadie se vaya a casa incómodo.
Las 70 frases del Yo nunca navideño, ordenadas por nivel. Leedlas en voz alta sin móvil o pulsad «Empezar partida» y que el juego las baraje por vosotros. Las del nivel picante son solo para mayores de 18.
70frases · toca una para copiarla
Turrón, Lotería, regalos de Reyes y cuñados: para jugar con toda la mesa adulta.
Cenas de empresa, amigo invisible, fiestas de diciembre y resacas navideñas.
Muérdago, ligues navideños y ex que felicitan las fiestas. Atrevido pero sin nada explícito.
Dilemas de Nochevieja, juegos para antes y después de las campanadas y un plan por horas para recibir el año en casa con amigos.
La cena de Navidad tiene un problema conocido: después del segundo plato, la mesa se divide en grupitos y alguien acaba mirando el móvil. Un juego en el centro lo arregla en dos minutos, siempre que sea fácil de explicar y que pueda jugar todo el mundo a la vez.
Por eso funcionan tan bien los juegos de votar, como Qué prefieres o Quién es más probable: nadie tiene que hacer nada delante de todos, solo elegir y defender su elección. Los de confesiones, como el Yo nunca navideño de esta página, van mejor en la segunda hora, cuando ya hay confianza.
Si sois más de diez, partid la mesa en dos equipos y jugad a Palabras prohibidas: un marcador a la vista y un poco de pique familiar mantienen despierto hasta al que se iba a dormir la siesta.
En la cena de empresa se mezcla gente que se ve todos los días con gente que apenas ha coincidido en el ascensor. Ahí sirven los juegos que no obligan a contar nada personal: el Juego del impostor, las Palabras prohibidas por equipos o el Juego de la bomba.
Dejad el nivel picante para otro día y evitad cualquier pregunta que pueda poner a alguien en un aprieto delante de su jefe: lo que se dice en la cena de empresa se recuerda el lunes. Si os toca organizarla, aquí tenéis cómo organizar una cena de empresa divertida.
Con padres, tíos y abuelos en la mesa, los juegos para beber se convierten en juegos de puntos sin cambiar nada más: quien pierde la ronda se apunta un punto en lugar de dar un sorbo y, al final, quien más puntos tenga friega los platos o cuenta la anécdota que nadie conoce.
Todos los juegos de la web se pueden jugar sin alcohol: con agua, refresco o puntos funcionan exactamente igual. Y si alguien bebe, que sea con calma; el Ministerio de Sanidad tiene una campaña sobre el consumo de alcohol que viene bien repasar en unas fechas con tantas celebraciones seguidas.
El nivel suave del Yo nunca navideño está pensado para esta mesa: roscón, Lotería, villancicos y regalos de Reyes, sin nada que haga sonrojar a nadie.
La cena de Navidad con amigos es la noche de los juegos largos: sin prisas, con confianza y con ganas de repasar el año. Empezad con unas rondas del Yo nunca navideño en nivel fiesta, seguid con Qué prefieres para debatir y, si el grupo da para ello, cerrad con Yo nunca picante o Verdad o reto.
Para que nadie se quede fuera, que cada uno se apunte con su nombre y el móvil vaya pasando por turnos. Si la cena es en casa de alguien, en el blog tenéis ideas para la cena de Navidad con amigos y para montar una noche de juegos en casa.
En Nochebuena la sobremesa suele ser larga y tranquila: es el momento de los juegos de votar y de las preguntas, mientras se terminan los polvorones. Las Preguntas para conocer a alguien dan conversación para horas cuando en la mesa hay alguien nuevo o alguien que pasa las fiestas lejos de su casa.
El amigo invisible es otra excusa perfecta para jugar: antes de abrir los regalos, cada uno intenta adivinar quién le ha tocado, y quien falla da un sorbo (o agua). Si queréis darle una vuelta, probad el amigo invisible ladrón, en el que los regalos se roban; y si todavía falta el sorteo, aquí va cómo organizar el amigo invisible.
Los que mejor funcionan son los de confesiones, como el Yo nunca navideño de esta página; los de votar, como Qué prefieres o Quién es más probable, y los de equipos, como Palabras prohibidas. Todos se juegan gratis en el móvil, sin cartas ni descargas.
Juegos cortos y fáciles de explicar en los que juegan todos a la vez: Qué prefieres, el Juego de la bomba o el Yo nunca navideño en nivel suave. Las confesiones más atrevidas, mejor cuando en la mesa solo quedan amigos de confianza.
Los que no obligan a contar nada personal: el Juego del impostor, Palabras prohibidas por equipos y el Juego de la bomba. Mejor sin el nivel picante.
Sale una frase, como «Yo nunca he cantado un villancico entero sabiéndome solo el estribillo», y quien sí lo ha hecho da un sorbo o bebe agua. Después el móvil pasa al siguiente. Hay tres niveles: suave, fiesta y picante +18.
Sí. Cada sorbo se puede cambiar por agua o refresco, o podéis jugar a puntos: quien más sume al final cumple un reto o recoge la mesa.
Sí, con familia adulta. El nivel suave del Yo nunca navideño y los juegos de votar o por equipos funcionan con cualquier mesa. El nivel picante, solo con amigos de confianza y mayores de 18.
El Yo nunca navideño se juega de 2 a 12 personas, igual que casi todos los juegos de la web. Solo el impostor necesita al menos tres.
Sí: cread una sala y compartid el enlace. Sirve para mesas grandes y para quien pasa las fiestas lejos y se une por videollamada.
No. Todos los juegos son gratis y funcionan en el navegador del móvil, sin descargas ni registro.